- TO: La Otra Familia
- D: Gustavo Loza
- PyA: México. 2011
- E: Jorge Salinas, Luis Roberto Guzmán, Bruno Loza, Ana Serradilla, Nailea Norvind, Carmen Salinas, Luis Gerardo Méndez, Mario Zaragoza
La industria fílmica en México se vistió de rosa. A pesar de que eltema de la homosexualidad se ha visto ya varias veces en la pantalla grande nacional, en ninguna de ellas se trata como en La Otra Familia. Gustavo Loza, director de la cinta, ha tenido varias experiencias previas en la industria, y a pesar de que ninguna de ellas pueda ser considerada magistral, su última entrega está uno (o varios) escalones más arriba que horrores del cine mexicano anteriores como Atlético San Pancho o Paradas Continuas.
La película tiene una trama actual, que últimamente está en boga en la sociedad de nuestro país: la adopción entre personas del mismo sexo. Hendrix, un niño de 7 años tiene una madre adicta (la genial Nailea Norvind), incapazsi quiera de cuidarse a sí misma. Su prima Ivana, que es gay y tiene una relación estable con una mujer 13 años mayor, se encarga del chico pero por algunas circunstancias decide dejarlo en la casa de Jean Paul, un amigo suyo que está casado con José María, una pareja que forman felizmente desde hace años. Hendrix pasa inocentemente las tardes deambulando por la casa y se hace amigo de la gente del servicio (los muy divertidos Silverio Palacios y Carmen Salinas) y de manera natural, sin darse cuenta, se gana un lugar en el corazón de Chema quien, reticente al principio, va descubriendo su instinto paternal.
Algunas realidades utópicas (o sueños guajiros) se hacen presentes en la cinta. El más claro: la bendición de un sacerdote (presumiblemente católico) que es amigo de la singular familia, en la primera escena, donde la pareja protagónica refrenda su compromiso. Uno más: hacía la mitad de la cinta, una persona es atendida ipso facto en una clínica... ¿del ISSSTE?. El último: Una ocación donde van a la carcel, los internos son tratados como en Rikers, entambados en una suerte de CSI y todos en la sala no pudimos evitar pensar que tal vez estaban en Países Bajos... pero no acá. Otra cuestión importante es la cierta caricaturización de algunos personajes como el de George (interpretado por Luis Gerardo Méndez), que parece ser una sátira sobre lo que es ser gay, con ropa moderna, peinado impecable y una jerga propia de Juanito Manigüis. Sin duda detalles menores que no desmerecen al filme.
¿Estamos listos para ver con normalidad una pareja de hombres o mujeres besarse en la calle sin escandalizarnos? ¿La sociedad es receptiva al tema de las nuevas familias? ¿Está México preparado para un enfoque diferente al que por años las costumbres machistas nos han malamente acostumbrado? Tal vez no, pero en un par de años (tal vez décadas) sea preciso o incluso obligatorio regresar a esta cinta, que tendrá perpetuídad y ayudará a la gente a entender las relaciones humanas. Porque sí, son un tema dificil.
Qué mejor regalo para un director que su cinta se vuelva atemporal. Ese suele ser el parámetro para algunos para diferenciar entre una buena y una mala cinta. Ésta está sin duda entre las primeras.

A la mesa en familia siempre es mejor.
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